Perseguiré...

Perseguiré...
...el eco de tu perfume...

sábado, 22 de septiembre de 2007

Pero y cómo amarte,

Cómo amarte sin hacerlo,

Cómo amarte aún sabiendo que nunca será,

Cómo amarte creyendo, sin ser cierto,

Que es correspondido mi absurdo sentimiento.


Cómo saberlo, cómo decirlo,

Cómo vencer el miedo a ver la realidad,

Si mi corazón se niega a aceptar

Que jamás una mirada fue lo que sintió,

Que jamás sus sueños compartidos fueron.


Cómo evitar que mi cuerpo

Tan solo encuentre en cada boca, en cada ser,

El reflejo de un alma imposible,

De un amor en llamas,

De una vana ilusión que dejar ir no quiere.


Y aún así mi cuerpo y mi alma se traicionan

Y poco a poco van matando

Toda esperanza, toda ilusión,

Dejándose abrazar por otros brazos,

Dejándose besar por otros labios,

Haciéndose soñar por otras voces,

Seduciendo otras miradas.


Vuela una lágrima…


Te amo… Te amo…


¡Qué triste sentimiento!


Sin embargo tu mirada

En mis sueños y en verdad

Una luz enciende…


¡Cuál destello de Dios en un hombre!

Razón de mi amor, congoja de mi alma,

Que tonto creer que quizás

Por milagro mis palabras sintieses…


¿Mujer alguna habrá que sienta lo que yo?


¿Qué sueñe contigo sin esperar nada más

Aún deseándolo todo?


¿O es solo Dios y una madre paciente

Quien vela, quien ama a aquel hombre

Que su vida de hombre entrega

Para ser de Dios?


Ya no vendrás…

Mi razón no te espera…

Mi corazón te sueña

Y dejar de esperarte no puede…


¿Qué amo de ti?


Talvez no te ame…


¡Qué dulce esperanza!


¿Pero y esto, qué es?


Para siempre es el amor…


Si Dios no miente esto nunca acabará

Y mi Dios no miente, mi alma no dejará

De mirarte con encanto aunque esconderse quiera

Cuando cerca oye tu voz…


Yo te amo… Yo te amo…


¡Qué triste sentimiento!


¿Acaso un beso bastaría?


¿La congoja calmaría con un beso?


Cuántas veces del amor hemos hablado,

Inocente tú de mi penumbra…


Cuántas veces encubierto tu nombre he pronunciado

Diciendo que te amo sin decirte que eres tú

La persona que presente en mi corazón siempre se encuentra

Cuando ante ti confieso la confusión de mis palabras,

La razón de mi desvelo,

Mi abrumante desconsuelo…

- De Inocente Inspiración -
(A. J. U. Melita)