
Me sofocaba el aire tibio con olor a cemento, seco. Un mar negro de maletines todos con teléfonos inalámbricos en la mano, pelo corto, evocando los trailers hollywoodenses de terror y ciencia ficción que se estrenaban a precio bolsillo, ahogaban mis deseos de llegar a una cabina telefónica. Entre el tipo que gritaba. - ¡Es el fin del mundo! Y los vendedores ambulantes me abrí paso a mi destino. Saque la billetera de entre mis senos, mientras una pequeña manchaba mi camisa con helado y le arrancaban la cadena a una señora a mi costado.
Primer intento, el alambre escondido en la ranura no me devolvió la moneda. Miré el reloj, se hacía tarde, levante el segundo auricular. Contesto una voz lejana, el ruido confundía las palabras, solo atiné a decir; No sabes lo que es llegar a una ciudad normal.

(A.J.U.Melita)
1 comentario:
Son tiempos difíciles pero modernos...
Ve Play de Alicia Sherson.
Ay, Santiago... es una ciudad super contradictoria, bueno, como todas no mas. En esta vida ¿qué no es contradictorio?
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